Rotaria es el centro de atención: en su mejor momento escala el Kilimanjaro

Foto: Bobby Neptune / AP Images
De la Edición de septiembre de 2015 de The Rotarian
Mientras Carol Kimutai crecía en Nairobi, sus familiares siempre llegaban a su casa por largo tiempo, ya sea el abuelo por un mes, un primo al mes siguiente.

“Quienes necesitaban de la cuota escolar venían a Nairobi y mis padres los asistían” dice. “O si mi abuela se enfermaba,  venía a vivir con nosotros hasta que se recuperaba. Era común ayudar a los demás”.

Años más tarde, Kimutai fue invitada a una reunión del Club Rotario de Nairobi-East, donde inmediatamente se sintió como en casa. “Crecí viendo a mis padres ayudar a familiares, y ahora veo a la gente ayudar a desconocidos” dice Kimutai, directora editorial de un sitio web de noticias de Kenia y presidente 2014-2015 de su club.

Esa experiencia la guió por el camino que la llevó hasta la cima del Monte Kilimanjaro, que juntó a 38 rotarios y amigos del Distrito 9212 (Eritrea, Etiopía, Kenia y Sudán del Sur) escalaron durante cinco días en el mes de enero.

El equipo recaudó EEUU$ 40,000 para proyectos locales y para erradicación de la poliomielitis. Otro de los beneficios fue entablar lazos profundos unos con otros durante los seis meses de entrenamiento y el viaje posterior.

“Aquí estuvimos, profesionales con títulos sofisticados, conviviendo en alojamientos sencillos, cenando en platos descartables, usando los arbustos como sanitarios”, cuenta. Meses más tarde, luego de bajar de la montaña, los escaladores y sus clubes de Rotary aún disfrutaban de esa relación.

Aún hoy, Kimutai sigue recordando con cariño los recuerdos de Kilimanjaro. “Me hizo recordar mi infancia” dice feliz. “¡Compartimos tanto!”.
Por Anne Ford
The Rotarian 20 agosto 2015